Los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, han tenido
un irregular desarrollo posconstitucional, en la medida en que comprometen
aspectos morales y éticos respecto de la protección de otros bienes y derechos.
En este sentido ha de señalarse que los movimientos asociativos de las mujeres,
habían venido reclamando desde el inicio de la transición e incluso algunos
años antes, un haz de derechos específicos de genero, considerados importantes
para la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Por lo que se refiere a
la situación de la mujer en la dictadura, una reforma del Código Civil ya había
tenido lugar en 1975, suprimiendo la exigencia de obediencia al marido, y su
autorización para que la esposa realizara operaciones mercantiles de mínima
incidencia económica.
Las mujeres intentaron llevar al texto constitucional un haz de
derechos derivados fundamentalmente de su status laboral, instando la igualdad
en el trabajo y en el salario, derechos civiles de homologación, sobre todo en
el contrato matrimonial, y finalmente, despenalización de determinados delitos
específicos de género, como el uso de anticonceptivos y el aborto.
Sustancialmente, el problema del aborto, es considerado por los
movimientos feministas un derecho conectado íntimamente con el derecho de la
mujer a su propio cuerpo, y por tanto, debía dejarse a una mujer el derecho a
decidir libremente la gestación de ese hijo.
Tímidamente en el primer Gobierno Socialista, se despenalizaron
determinados supuestos de interrupción voluntaria del embarazo, validados por
el Tribunal Constitucional en la STC 53/1985, y no es sino hasta 2010, cuando
se vuelve a abordar también por un Gobierno de la misma fuerza política, una
ley que contiene los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, entre
los que figura una ley de plazos en relación con el aborto. Desborda este
comentario la valoración de estas normas, pero con una mínima modificación, y
pendiente de un recurso de inconstitucionalidad, es la ley que está en vigor
actualmente.
Sin embargo, desde finales de la década de los noventa y
especialmente en esta ultima década, nuevas situaciones han aflorado a los
derechos reproductivos que afectan de manera importante a las mujeres, en lo
que se refiere a las técnicas de fertilidad, y a la gestación subrogada.



