miércoles, 3 de febrero de 2016

Dignidad Constitucional y vientres de alquiler.

Los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, han tenido un irregular desarrollo posconstitucional, en la medida en que comprometen aspectos morales y éticos respecto de la protección de otros bienes y derechos. En este sentido ha de señalarse que los movimientos asociativos de las mujeres, habían venido reclamando desde el inicio de la transición e incluso algunos años antes, un haz de derechos específicos de genero, considerados importantes para la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Por lo que se refiere a la situación de la mujer en la dictadura, una reforma del Código Civil ya había tenido lugar en 1975, suprimiendo la exigencia de obediencia al marido, y su autorización para que la esposa realizara operaciones mercantiles de mínima incidencia económica.

Las mujeres intentaron llevar al texto constitucional un haz de derechos derivados fundamentalmente de su status laboral, instando la igualdad en el trabajo y en el salario, derechos civiles de homologación, sobre todo en el contrato matrimonial, y finalmente, despenalización de determinados delitos específicos de género, como el uso de anticonceptivos y el aborto.

Sustancialmente, el problema del aborto, es considerado por los movimientos feministas un derecho conectado íntimamente con el derecho de la mujer a su propio cuerpo, y por tanto, debía dejarse a una mujer el derecho a decidir libremente la gestación de ese hijo.

Tímidamente en el primer Gobierno Socialista, se despenalizaron determinados supuestos de interrupción voluntaria del embarazo, validados por el Tribunal Constitucional en la STC 53/1985, y no es sino hasta 2010, cuando se vuelve a abordar también por un Gobierno de la misma fuerza política, una ley que contiene los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, entre los que figura una ley de plazos en relación con el aborto. Desborda este comentario la valoración de estas normas, pero con una mínima modificación, y pendiente de un recurso de inconstitucionalidad, es la ley que está en vigor actualmente.

Sin embargo, desde finales de la década de los noventa y especialmente en esta ultima década, nuevas situaciones han aflorado a los derechos reproductivos que afectan de manera importante a las mujeres, en lo que se refiere a las técnicas de fertilidad, y a la gestación subrogada.

martes, 26 de enero de 2016

La brecha salarial: concepto y causas.


La brecha salarial entre hombres y mujeres es la diferencia existente entre los salarios percibidos por los trabajadores de ambos sexos, calculada sobre la base de la diferencia media entre los ingresos brutos por hora de todos los trabajadores, según definición de la Comisión Europea en 2014.

Las mujeres de la Unión Europea (UE) ganan, de media, un 16% menos por hora que los hombres. El efecto que este fenómeno tiene sobre las mujeres es que obtienen menos ingresos a lo largo de su vida, lo que conduce a pensiones más bajas y a un mayor riesgo de pobreza en la tercera edad.

Hay muchos factores que influyen en esta brecha: diferencias en la educación, la experiencia laboral, las horas trabajadas, el tipo de trabajo, etc. Las principales causas identificadas por la UE son:

  1. Discriminación en el lugar de trabajo. Es una discriminación directa en la que a igualdad de trabajo la mujer cobra menos que el hombre. Aunque está prohibida persiste todavía en algunos lugares de trabajo.
  2. Diferentes empleos y diferentes sectores. El hecho de que todavía sea mayoritario el número de mujeres que se ocupa del cuidado de las familias, hace que tiendan a trabajar un menor número de horas. Además, suelen elegir sectores y ocupaciones que les permita conciliar su vida laboral y familiar más que los hombres. Una consecuencia de esta causa es que los sectores en los que mayoritariamente trabajan mujeres ofrecen salarios más bajos que otros en los que tradicionalmente trabajan los hombres.
  3. Prácticas laborales y sistemas salariales. En el ámbito de la formación y el desarrollo profesional, es frecuente encontrarse con prácticas diferentes para hombres y para mujeres. La remuneración variable puede dar lugar a remuneraciones diferentes para hombres y para mujeres, así como impedir el ascenso de estas últimas a puestos de responsabilidad, lo que ha venido en denominarse “techo de cristal”.

lunes, 11 de enero de 2016



La resiliencia femenina

La historia de la mujer hasta nuestros días es un claro ejemplo de resiliencia. La mujer, por el hecho de serlo, se ha visto privada en igualdad de condiciones de derechos de los que sí ha disfrutado o disfruta el hombre. Entenderá el lector o la lectora de este artículo que sigue siendo necesario hablar también en presente, porque la desigualdad no es cuestión ajena a nuestros tiempos y, pese a que se realizan avances, la situación socio – económica ha debilitado medidas y recursos destinados a luchar contra esta lacra. Los ius - naturalistas defendían que el derecho natural es aquel que dimana de la propia naturaleza del ser humano, debiendo actuar como base de interpretación y/o creación de normas del derecho positivo. Si atendemos a esta concepción, solo puede crearnos incertidumbre el distinto trato que la mujer a lo largo de los tiempos ha recibido. ¿Acaso no es un ser humano? ¿Es menos ser que el hombre?... Estas y otras cuestiones son las que han motivado que las mujeres se alzaran, mayoritariamente a principios del Siglo XIX, contra un pensamiento y un sistema social y democrático que las excluía por el mero hecho de ser lo que son: mujeres. Uno de los claros ejemplos de nuestra historia reciente lo protagoniza Clara Campoamor. Con un alto coste personal para ella defendió el derecho de las mujeres a votar. Frente a su posición no encontró pocos obstáculos. Desde aquellos que pensaban que supondría que esos votos dependieran de la iglesia y de las derechas, negándoles la conciencia y capacidad ciudadana de hacer lo que mejor conviniera a sus intereses y convicciones, hasta aquellos que de forma insultante, defendían la desigualdad en las capacidades entre hombres y mujeres, postergando a la mujer a tareas domésticas o de crianza. Era una opinión generalizada que el voto de las mujeres daría la victoria a las derechas. No puede dudarse que la enorme capacidad, tenacidad y valentía de Clara Campoamor, que fue contra su propio partido, logró vencer esos resquemores y consiguió que el 1 de octubre de 1931, después de largas jornadas de debate, las Cortes Constituyentes de la Segunda República aprobaran el artículo 34 de la Constitución, que después sería el 36, permitiendo así votar a las mujeres por primera vez en la historia de España.

lunes, 30 de noviembre de 2015



UNAS GAFAS VIOLETAS PARA VER EL CINE EN 3 DIMENSIONES

A propósito de La igualdad en rodaje: Masculinidades, género y cine.


A estas alturas de la Historia algunos hombres estamos descubriendo que tenemos “género”, es decir que hemos llegado a ser no porque la Naturaleza haya impreso en nosotros un determinado carácter sino porque hemos sido socializados bajo una cultura patriarcal que nos marcaba el camino a seguir. Es decir, y haciendo nuestro el clásico de Simone de Beauvoir, los hombres, al igual que las mujeres, no nacemos sino que nos hacemos. Lo que ocurre es que, a diferencia de ellas, hemos sido la parte privilegiada del “contrato social”, los sujetos activos del poder y de los derechos, de ahí que no hayamos tenido históricamente la necesidad de cuestionarnos nuestro lugar en el mundo. Algo que las mujeres llevan haciendo siglos, lo cual ha generado no solo un movimiento político y social, sino todo un marco teórico – el feminismo – que es una propuesta crítica y emancipación.
Los hombres debemos empezar a mirarnos en el espejo y a despojarnos de las sucesivas “máscaras” con las que el patriarcado nos ha ido revistiendo. Todo ello mientras dejamos de mirar a las mujeres reflejadas en el espejo que la masculinidad ha sostenido para ellas. Un proceso que no será fácil porque implicará en muchos casos renunciar a privilegios, poner en cuestión hábitos e identidades y, sobre todo, poner las bases para un nuevo reparto de poder en nuestras sociedades. En dicho proceso no solo han de ser esenciales las alianzas con las mujeres, sino que también será fundamental el bagaje teórico y crítico aportado por la teoría feminista. En ella encontraremos muchas de las claves para la deconstrucción del modelo político, jurídico y cultural que habitamos, así como para una construcción diversa de las identidades y la convivencia.  Todo ello además en unos momentos no solo de crisis económica sino también política y hasta ética en la que es más urgente que nunca replantear muchas de las bases de un sistema en el que hay una clara alianza entre democracia liberal, capitalismo y patriarcado. A nadie se le escapa que buena parte de las consecuencias negativas que la crisis económica iniciada hace casi una década derivan de los excesos de un modelo basado en las ideas-fuerza del patriarcado: la competitividad, la violencia, la desigualdad. Es decir, del modelo masculino considerado como canon hegemónico, el hombre depredador, el definido por su capacidad de producción, el luchador, el imperialista, el conquistador. El que durante siglos ha definido las reglas en lo político y en lo jurídico, y por supuesto también en lo económico. Porque ha sido quien ha tenido en sus manos el poder para hacerlo.

viernes, 27 de noviembre de 2015

La UNED en el Día Internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres.


La UNED suscribe el Manifiesto de la Red de Unidades de igualdad de Género de las Universidades Españolas y la Oficina de igualdad organiza la jornada “Creación artística contra destrucción de la mujer”

Hoy, 25 de noviembre, Día Internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres, la Red de Unidades de Igualdad de Género de las Universidades Españolas para la Excelencia Universitaria (RUIGEU), a la que pertenece la Oficina de Igualdad de la UNED, ha firmado un manifiesto contra la violencia de género. En el texto se analiza la violencia contra las mujeres en todos sus grados y contextos y se especifica el compromiso de las universidades en cuanto a denuncia, normativa y actuaciones punitivas.

“Las universidades españolas están elaborando o han elaborado ya sus Protocolos frente al acoso sexual y sexista. Estas actuaciones, impulsadas en algunos casos desde sus diferentes unidades de igualdad de género, parten de la plena consciencia de que, si no se establecen medidas concretas y eficaces de prevención, sensibilización y actuación contra la violencia de género en sentido amplio, se está contribuyendo a favorecer que esta sea aceptada como un mal endémico irresoluble, también en los ámbitos de la educación pública”

Con este manifiesto queremos reclamar que las instituciones realicen cambios normativos y adopten políticas preventivas y punitivas contundentes y reales dotándolas del presupuesto suficiente. Estas instituciones deben tener un compromiso contra la violencia que padecen las mujeres. La Universidad, y con ella toda su comunidad, tiene la obligación de estar a la vanguardia en la defensa de valores éticos y de progreso social, ejerciendo de portavoz de dichos valores y denunciando las desigualdades que persisten en la sociedad. Por ello, debe alzar la voz fuerte y claramente en contra de la Violencia de Género y también demandar y promover acciones encaminadas a erradicarla”.

Problema de Estado

La Jornada de Igualdad de la UNED, celebrada estos días, recurrió al arte como fórmula de lucha contra la violencia de género. Tres autores comprometidos desde la pintura, la literatura y el documental compusieron tres relatos de denuncia y exigencia de combate contra las múltiples formas de explotación, maltrato y muerte de mujeres a manos de los hombres que decían quererlas o de redes que las convierten en esclavas de su negocio.
Antes de recorrer “Novia mariposa”, el vestido de novia, quebrantado y ensangrentado, convertido en lienzo por Concha Mayordomo; de recorrer la zozobra de “Andreea Cosntantin”, la joven traficada que nos presentó Esteban Torres; o compartir el relato pausado de los horrores vividos por las protagonistas de “Chicas nuevas 24 horas” de Mabel Lozano; antes de todo eso, el rector de la UNED, Alejandro Tiana, y el vicegerente de Recursos Humanos y Coordinadorde la Oficina de IgualdadJosé Matías Hernández, ubicaron a la UNED en el campo de batalla contra la violencia de género con todas las armas posibles: en esta Jornada, con el arte.